¿se puede hablar de prevención?
Hablar de atención primaria de la salud en relación a la Fibromialgia no es nada sencillo, pues actualmente no se conoce a ciencia cierta el origen de este padecimiento, aunque existen factores que podrían jugar un papel importante en la aparición de la enfermedad:
• Trauma físico y emocional
• Algunas evidencias sugieren que los pacientes con fibromialgia presentan respuestas anormales de transmisión del dolor
• Trastornos del sueño (no se termina de definir si son realmente un síntoma del síndrome o una causa del mismo)
• Cambios en el metabolismo musculoesquelético, posiblemente generados por la disminución del flujo sanguíneo, que podría causar fatiga crónica y debilidad
• Existencia de un trastorno de la percepción, transmisión y modulación del estímulo doloroso, cuyo origen se encuentra a nivel del sistema nervioso central, que se manifiesta con descenso del umbral del dolor y mala adaptación al ejercicio físico aeróbico
Hay teorías del origen de la fibromialgia que han sugerido que un agente infeccioso, como por ejemplo un virus, desencadena la enfermedad, pero hasta el momento no se ha identificado ningún virus ni microorganismo específico.
Algunos científicos creen que el origen de la fibromialgia puede ser genético. Los genes pueden hacer que una persona tenga una fuerte reacción de dolor ante cosas que otras personas no consideran dolorosas.
También, estudios piloto han demostrado una posible tendencia hereditaria aunque la evidencia es muy preliminar.
No obstante, como bien sabemos, aunque ya esté instalado el síndrome, podemos hablar de prevención cuando hacemos referencia a la realización de acciones que colaboren en la mejora de los síntomas y/o aparición de otros y/o variación de su intensidad. Por este motivo, en este caso, a pesar de que no se pueda hablar de una prevención para la aparición de la fibromialgia, sí hay algunas sugerencias para garantizar una mejor calidad de vida a estos pacientes, pues el estrés y la falta de sueño son factores que agravan la sintomatología presentada.
Algunos de los factores preventivos en este sentido son:
• Horas suficientes de descanso
• Ejercicio
Los cuidados personales son un factor fundamental en el control o agravamiento de los síntomas. Uno de los mejores cuidados en este orden es el ejercicio (de estiramiento, actividades suaves de bajo impacto tales como caminar, nadar o montar en bicicleta). Considerar que el ejercicio también puede empeorar la sintomatología, por lo tanto, hay que realizar una rutina de aumento progresivo (al comienzo se puede sentir sensibilidad, pero nunca un dolor agudo, pues esto sería síntoma de un trabajo en exceso de los músculos trabajados) y regular, que disminuirá los dolores y –en algunos casos- hasta puede llegar a eliminarlos.
• Buena alimentación
Una alimentación saludable ayuda a mantener músculos, tendones y articulaciones sanas. Consumir alimentos ricos en proteínas; no saltear comidas y repartir la ingesta diaria en seis comidas; comer en un ambiente relajado; consumir cinco raciones de frutas y verduras; preferible optar por carnes blancas, pescados, evitando el consumo de carnes rojas y muy grasas; cocinar los alimentos al horno, plancha, vapor o hervido y limitar frituras, rebozados, empanados, etc.; reducir el aporte de caramelos, pasteles, azúcar de mesa, bebidas azucaradas, y aumentar el consumo de azúcares presentes en cereales y legumbres; mantener el peso adecuado.
• Manejo de situaciones de estrés
• Factores psicológicos (personales y sociales) positivos
Es muy importante para la mejora en la calidad de vida del paciente, todo el apoyo emocional brindado por la familia y los círculos más cercanos, ya que la contención afectiva juega un rol fundamental a la hora de evitar problemas de autoestima y para aliviar los síntomas inquietantes.
También podemos hablar de prevención en la detección de puntos articulares sensibles, pues una atención temprana de los mismos podría evitar la cronicidad del dolor.
Sólo se puede hablar de prevención previa al diagnóstico del síndrome en caso de personas que tengan un parentesco sanguíneo con pacientes fibromiálgicos, en todos estos aspectos, fundamentalmente psicológicos, debido a la predisposición aparente de los mismos a desencadenar el síndrome.




