Fibromialgia, ¿qué es?
La Fibromialgia es un síndrome (conjunto de signos y síntomas) de padecimiento frecuente que afectan sobre todo al aparato locomotor, y se caracteriza por dolor generalizado, rigidez y fatiga y se origina en las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos. Si bien no produce degeneración ósea o muscular, impide mantener la calidad de vida adecuada, provocando así trastornos depresivos.
En los pacientes que presentan este síndrome se encuentran múltiples puntos sensibles a la presión y en zonas musculares específicas. A veces los pacientes expresan que el dolor parte de las articulaciones, pero en realidad no se presenta inflamación como en la artritis, por lo tanto, no es una enfermedad articular (puede haber algo de fatiga de músculos debido al dolor, pero generalmente no hay pérdida de masa muscular).
No es un síndrome de fácil diagnóstico, dado que en la mayoría de los casos, los estudios que se realizan, no aportan datos esclarecedores acerca de los síntomas que la persona presenta.
¿cómo se diagnostica?
No hay pruebas objetivas para la evaluación de la fibromialgia y los criterios actuales para el diagnóstico (atención secundaria) exigen la presencia de dolor generalizado crónico (localizado por encima y por debajo de la cintura y que afecta tanto a la parte derecha como a la izquierda del tronco por más de tres meses), en combinación con molestia dérmica a la presión en 11 ó más de los 18 puntos típicos.
El diagnóstico se realiza por la historia clínica y fundamentalmente a través del examen físico. El principal síntoma es el dolor generalizado con puntos de sensibilidad definidos (estas áreas tienen una apariencia normal sin enrojecimiento marcado, ni inflamación o anormalidades físicas, aparte de sensibilidad marcada), aunque pueden sumarse otros síntomas como falta de energía, alteraciones del sueño, distintos grados de disfunción cognitiva, ansiedad y depresión, cefaleas tensionales, migrañas, colon irritable, vejiga irritable, síndrome de tensión premenstrual, intolerancia al frío, síndrome de las piernas inquietas, hormigueos y trastornos circulatorios en las manos, dolor en las articulaciones temporo-mandibulares (generalmente asociado a bruxismo), alteraciones de la glándula tiroides, sequedad de mucosas, hiperlaxitud articular, prolapso valvular mitral, pánico, etc.
El dolor de la fibromialgia en el tejido blando se describe como profundo, que se irradia, torturante, punzante o urente y varía de leve a severo. Las personas afectadas por el síndrome tienden a despertarse debido a los dolores y la rigidez del cuerpo.
Para algunos pacientes con fibromialgia, el dolor disminuye durante el día y aumenta nuevamente en las horas de la noche, aunque muchos de ellos presentan dolor implacable durante todo el día. Puede aumentar con la actividad, el frío, el clima húmedo, la ansiedad y el estrés.
Generalmente no se necesitan estudios, excepto para los diagnósticos diferenciales o para descartar otras enfermedades.
La fibromialgia afecta a la mujer en una proporción de 20/1 respecto al hombre y puede manifestarse desde la niñez hasta en la ancianidad (mayor frecuencia entre las mujeres de 20 a 50 años de edad). También se puede encontrar en muchos pacientes que presentan otras enfermedades reumáticas como artritis reumatoidea, lupus eritematoso sistémico, síndrome de sjögren. En estos casos se denomina fibromialgia secundaria. No obstante, la fibromialgia también puede aparecer por sí sola.
Las mujeres que tienen a un familiar con fibromialgia tienen mayor predisposición a padecer de fibromialgia también (lo cual apoya la teoría del componente genético/hereditario, o al menos una influencia del mismo en su padecimiento).
Tratamiento
El tratamiento (atención terciaria), conducido por especialistas en reumatología, se basa en un programa de actividad física progresivo, corrección de las alteraciones del sueño, analgésicos, relajantes musculares, a veces antidepresivos, y fundamentalmente a través de la educación al paciente sobre la real trascendencia que, muchas veces por desconocida, genera un empeoramiento del cuadro. La fibromialgia no tiene cura, por lo cual, el tratamiento pretenderá reducir el dolor y los síntomas (y evitar síntomas secundarios) para mejorar la calidad de vida del paciente.
Debido a que el síndrome puede ponerse de manifiesto después de un cuadro de estrés afectivo, laboral, infeccioso o incluso luego de un accidente, es muy importante la actitud del paciente frente a la fibromialgia. Al ser una enfermedad no visible, muchas veces se torna muy difícil que las personas vinculadas al paciente comprendan el dolor generalizado que el mismo siente. Es importante que el paciente evite situaciones de estrés y no abandone sus actividades cotidianas en un marco de contención de las personas que lo rodean.
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